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EL CARDENALITO DE VENEZUELA (SPINUS CUCULLATA)

(pinchar en las imágenes para verlas a mayor tamaño)

Historia del cardenalito en la Región de Murcia. El interés por los cardenalitos es anterior a la creación de la sociedad A.M.O., cuando la mayoría de los socios fundadores de la actual sociedad, pertenecíamos a la A.C.S., de canto de Murcia. Entonces apareció el que seria nuestro maestro de la canaricultura de color, José Moreno Sánchez, que fue trasladado de piloto en Madrid a Murcia, hablando de su experiencia como criador de cardenalitos en la capital de España, que nos inició trayendo algunos silvestres de Venezuela, en sus viajes a Sudamérica como piloto de Iberia, en el año 1970.

En la península era muy difícil adquirirlos, teniendo noticias de que en Canarias había un criador que podía mandarnos algunas parejas, Carlos Domingo Suárez, que por los años 80 sería el criador más importante en calidad y cantidad, pues los queríamos criados en cautividad. Después de los primeros contactos, nos mando unas parejas por avión, vía aeropuerto de Alicante, que sería por el año 1983. Tuvimos problemas en la aduana, pero al final los conseguimos recoger vivos después de varios días de cuarentena, ordenada por el veterinario jefe del aeropuerto de Alicante.

Las parejas se distribuyeron entre varios socios, habiendo una suerte desigual en la cría, al final los más pacientes y expertos lograron hacerlos criar. Murcia puede ser una Región privilegiada para criar cardenalitos, aunque en invierno baje demasiado la temperatura.

LA CRIA DE CARDENALITOS.

Criar cardenalitos no es difícil, si primero te mentalizas de que es un silvestre que todavía no es doméstico, y que genéticamente no esta preparado para criar en espacios reducidos como un canario, que lleva varios siglos en cautividad.

Hábitat: la jaula de cría es esencial para que la pareja de cardenalitos se sienta cómoda y la hembra salga en celo. La mejor es de chapa blanca por todos los lados, excepto el frente que será de barrotes con comederos interiores o exteriores, pero que no sean de capilla como los jaulones de metro de los canarios, pues en estos jaulones, son propensos a tener muchos accidente pillándose las patas en cualquier esquina o rendija. Con un jaulón de tipo Terenciani, de 90 cm es suficiente para una pareja de cardenalitos reproductores.

La habitación debe tener suficiente luz natural o en su defecto artificial durante unas 12 a 16 horas diarias, y ventilación continua evitando la masificación de los pájaros, pues al cardenalito le afecta mucho más que al canario la ausencia de aire puro.

La alimentación: aunque es una parte importante de la cría, no hay que agobiarse con ella, pues al querer alimentarlos tanto y tan bien, nosotros mismos los ponemos enfermos. Para mí lo básico es coger una mixtura de canarios, la que utilizamos para el resto de los pájaros y emplearla como base enriqueciéndola un poco, con 5% de negrillo y 10% de perilla. La mixtura debe ser limpia y con un alpiste de calidad. Yo aconsejo utilizar la mixtura de nuestros canarios, pues tiene más rotación y así se impide que contenga semillas viejas y rancias, si queremos darles semillas más exóticas, nunca sabremos cual de ella esta mala, ya que algunas llevan años cosechadas y se gastan en pequeñas cantidades.

La pasta de cría puede ser la misma que la de los canarios, si se le añade verdura y semilla germinada (o cocida), nunca añadir yema de huevo cocida, pues es muy indigesta para los cardenalitos y silvestres en general.
El cardenalito come cualquier tipo de verdura y es parte esencial de su alimentación, como lechuga, bróculi, diente de león, rabanizas, etc, y también fruta como la manzana.
Comportamiento: los mejores meses para criar cardenalitos en España, variará según la región, en Murcia se podrán juntar las parejas y ponerles nido un mes antes que en el norte, pues influye la temperatura y la luz natural. El mes de marzo puede ser ideal para juntarlos, teniendo crías para el mes de abril, mayo, junio y julio.

Yo no separo las parejas reproductoras durante todo el año, si funcionan bien como padres. Se ponen a criar solamente cuando le aumento las horas de luz y les pongo nido y pelo para confeccionarlo.

Cada pareja de cardenalitos, funciona en la cría como cada pareja de humanos, es decir que no hay una regla fija y no se puede generalizar.
Se diferencia de los canarios en que la cardenalita elige el cómo y cuando cría, si le gusta el macho, pues si no por mucho que cante el macho cardenalito y la persiga, esta no pondrá huevos y si los pone no serán fecundos. Si una pareja no funciona, será mejor romperla y, probar cambiando uno de los reproductores. Cuando una hembra después de poner huevos sale del nido de vez en cuando, dándole una paliza(picando) al macho, esta pareja dará hijos. Pues cuando la hembra es dominante la pareja funciona mejor en la cría.

Alguna cardenalita tiene la costumbre, al poco de nacer sus hijos (polluelos), de dormir en el borde del nido y no calentarlos cuando empiezan a nacerle los cañones de las alas. Esto hace que si baja mucho la temperatura nocturna, amanezcan con la comida del buche fermentada, y muertos de frío, al perder calor corporal poco a poco durante la noche. Esto se debe a que en su país de origen (Venezuela), la temperatura por la noche no baja de 20º, y les sobra con el calor que desprenden 3 o 4 pollos al estar juntos dentro del nido.

La cardenalita hace sin desgaste cuatro o cinco posturas de tres a cuatro huevos, pero no todas, pues otras después de la primera o segunda nidada, pierden el celo y no vuelven a poner más huevos. Esto se debe a que todavía no están completamente adaptados a este hemisferio norte. Algunos criadores europeos aprovechan que tienen las anillas del año próximo en octubre para hacerles criar hasta enero, en un hábitat artificial, controlando el calor, humedad y la luz, por eso tienen cardenalitos del año completamente terminados de muda en el mes de julio y agosto. Chocando los españoles que los compran, con el inconveniente de que cuando nos interesan que críen se ponen a mudar.

Si la cardenalita deja a sus hijos morir de hambre, se puede intentar salvarlos, cambiándoselos a una canaria que haga de nodriza. Lo que sí se debe hacer, es si nacen en días alternos, quitarle el primero que ha nacido pasándoselo a una canaria o otra cardenalita que los tenga del mismo tamaño, pues sino ella hace selección natural dejando a los más pequeños morir de hambre. Unas cardenalitas crían mejor sin macho, si este es muy fogoso, pero mi consejo es que si pueden les dejen el macho, pues él termina de enseñar a comer a los pollos, y la cardenalita se prepara mejor para otra postura. Una fase crítica es el destete, cuando los padres piensan que ya deberían comer solos, abandonándolos a su suerte y no haciendo caso a sus hijos aunque los persigan con las alas abiertas pidiéndole comida, muriendo algunos de los que están más débiles. Para adaptar a los pollos jóvenes a comer, es esencial la pasta con semillas tiernas y verdura, más tarde se enseñaran a comer alpiste y demás semillas con cáscara.

Durante el periodo de cría, no es conveniente recibir visitas extrañas en el criadero de cardenalitos, pues se estresan bastante pudiendo abandonar los huevos y los polluelos recién nacidos. El cardenalito conoce muy bien a su cuidador, no debiendo hacer movimientos bruscos, ni tocarle los nidos durante la limpieza de bandejas. Basta que el cuidador se cambie de ropa, para que se alteren. La voz de un conocido los calma después de un susto o una caída brusca de un objeto. Un cardenalito escapado o un canario suelto revoloteando por la habitación, todo el día, es suficiente para que abandonen el nido y pierdan el celo de esa postura.

Una pareja de cardenalitos necesita más horas de atención que una de canarios, necesitando el cuidador unas dotes especiales para detectar sus necesidades. Yo lo resumo con esta frase: “no se puede conseguir que los cardenalitos piensen como canarios domésticos, es necesario que nosotros pensemos como silvestres”.

José Antonio Abellán Baños

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