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Micosis

Los hongos y levaduras se instalan y viven en los animales como parásitos saprofitos, se aprovechan del calor y la humedad del cuerpo y aunque su origen es vegetal, no contienen clorofila. Producen toxinas que pasan a la sangre, no filtrándola el riñón e hígado, y produciendo problemas digestivos en los intestinos por el mayor riego sanguíneo durante la digestión.

Los criaderos que en primavera tienen en el aire una humedad alta por la presencia de muchos bebederos con agua, y poca ventilación para que no escape el calor interior necesario durante la cría se convierten son los medios de cultivos ideales para los hongos y levaduras. Si además añadimos la humedad exterior existente durante las tormentas primaverales, propiciamos el calor y la humedad, junto con la luz necesaria para la reproducción masiva de los hongos por esporas, contaminando el aire todos los utensilios del criadero y siendo muy difícil y lenta su erradicación.

Se puede prevenir bajando la humedad del criadero, sacando la humedad fuera del local mediante extractores y absorbiendo aire interior más seco y caliente en el caso de que en el exterior haya también excesivo humedad ambiental.

Se pueden combatir los hongos intestinales con propionato cálcico o sódico, ya sea en la comida o en el agua (Evacide), y con antifúngicos como Anfotericina B, Griseofulvina o Ketoconazol.

Un hongo común en la canaricultura es la Cándida Perfinges y normalmente va asociada una bacteria (Estreptococo Faecalis o un Enterobacter) Su efecto es mortal, pues termina perforando la pared abdominal, causando molestias y esterilidad.

Los hongos, levaduras y micoplasmas pueden penetrar a través de la porosidad de huevo en la puesta o incubación (transmisión directa), al pasar por el oviducto húmedo de la madre.

Los antibióticos multiplican el crecimiento de los hongos en el intestino, por tanto es conveniente retirar los antibacterianos durante los tratamientos antifúngicos. La Criseofulvina combate los hongos y levaduras. Es una antibiótico obtenido del Penicilium Griseofulvum, de propiedades antifúngicas y eficaz en tratamientos por vía oral contra la Micosis. No presenta efectos tóxicos por sobredosis, pudiéndose administrar en presencia de otros antibióticos. Crisozel Fps de Cooper-Zeltia: 3 cucharadas de café por litro de agua o 6 cucharadas por kilo de pasta durante un mes. He comprobado que con este tratamiento desaparecen los hongos pero se para o aletarga la reproducción durante la cría. Se debe administrar conjuntamente un restablecedor de la flora intestinal (prebiótico), como el Profora Avis (SYVA), compuesto de varios lactobacilus y Escherichia Coli apatógena, que se implanta en el intestino y desplaza a los hongos y bacterias patógenas.

El “punto negro” no es ninguna enfermedad definida, es la apariencia exterior de diferentes enfermedades. Según la concentración puede ser negro o verde oscuro. Suele situarse en la parte baja del hígado, entre los dos lóbulos hepáticos y es un conjunto residual de toxinas, ya sean bacterianas, fúngicas (hongos), micóticas (levaduras) o de Micoplasmas (P.P.L.O.).

Por ello en los diferentes análisis microbiológicos de los polluelos recién nacidos con el punto negro aparecen infecciones de Colis, Salmoneras, hongos, levaduras y micoplasmas. De esto se desprende que no puede haber un solo tratamiento sin haber hecho previamente un análisis bactérico o fúngico del problema pues a veces se asocia el caso de una bacteria mortal que acompaña a levaduras ( cien veces mayores en tamaño) y estas levaduras sirven de vectores para diferentes bacterias, formando una infección intestinal o pulmonar mortal.

La pus interior formada por bacterias, micoplasmas y hongos se extiende desde el pulmón y tráquea (por debajo de la quilla) hasta la parte baja del hígado, que es cuando se hace visible a través de la piel del abdomen. No se concentra dentro de ningún órgano en concreto y si el embrión sobrevive a los dos primeros días, al engordar o superar la infección el punto negro más o menos concentrado, desaparece, No se debe confundir con el hígado graso, propiamente dicho, que también se hace visible en los jóvenes a partir de la muda.

La infección en los embriones sin nacer o polluelos recién nacidos viene de los padres, ya sea en la formación del huevo (después de la copulación), o en los primeros días de incubación debido a la porosidad del huevo. Por ello el tratamiento debe ser preventivo y orientado a los padres ya que cuando los polluelos salen del huevo ya es demasiado tarde.

Ejemplos del año 1993:

1 de marzo: Una lúgana bruna adulta muere con el vientre hinchado. Es analizada en un laboratorio y se le aprecia una Cándida perfigen y un Enterococo Faecalis, siendo los dos gérmenes patógenos sensibles al Metronidazol (un antimicrobiano de acción bactericida).

14 de abril: un embrión de cardenalito recién nacido y otro que no llegó a nacer mueren con el “punto negro” visible. Se identifica en el laboratorio una Candida novergensis, una levadura patógena demostrando el antifungiograma diversas sensibilidades; el sistema de identificación: A.P.I. -20C-Aux de biomeriux; los discos de sensibilidad antifúngica son de Rosco Diagnóstica Reactives. Los medios empleados (agar morphologic) son de DIFCO.
Resistente = R Sensible = S
Clotimazol = R. Econazol = R. Fluorocitosina = S. Griseofulvina = S. Isoconazol = S Ketoconazol = S. Miconazol = S. Natamicina = R.
19 de abril: Embrión de cardenalito de dos días de vida muere con el punto negro muy extendido. Se le identifica en el informe un Escherichia Coli y una Candida. Para combatir el Coli se puede emplear la Amoxicilina, según el antibiograma de sensibilidades y para anular la Candida vuelve a salir sensible la Griesofulvina.

4 de mayo: Embrión de verde pastel de cuatro días de vida muere con el punto negro, hallándose dos bacterias patógenas entéricas: Enterobacter sakazakii y Enterobacter Cloacae, de naturaleza cercana a las salmonelas, siendo bacilos muy pequeños y encapsulados que favorecen el crecimiento de agentes fúngicos.

Respecto al problema fúngico aparecen tres Cándidas distintas: Rugosa, Femata y Ciferril y un Cryptococcus.

Todas las bacterias tienen una gran resistencia a diferentes antibióticos, aconsejamos el empleo de la Cabernicilina sódica, un gramo diluida en 10 ml. de agua destilada, inyectada en los reproductores con una jeringa de insulina durante tres días consecutivos. Este tratamiento lo deseché por los problemas de pinchar tantas veces a reproductores que estaban en plena cría y lo sustituí por un compuesto antibiótico de Sulfa+Trim.

Para tratar las levaduras tipo Candida se aconseja la Griseofulvina, tanto en la pasta como en el agua. Las Cándidas también salieron sensibles a la Anfotericina B, Clotimazol, Ketoconazol, Miconazol y Nistatina.Todos los análisis demuestran la interacción existente entre hongos, levaduras y bacterias patógenas, por lo que hay que hacer diferentes tratamientos con quimioterápicos y antibióticos distintos, que sean específicos para cada problema particular y una vez que se haya vencido un germen patógeno, centrarse sobre los restantes. Los antibióticos hay que rotarlos periódicamente para que no se creen resistencias con las bacterias por el uso continuado del mismo antibacteriano.

José Antonio Abellán Baños, 1993

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